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Miguel
Oñate nace en Madrid el 3 de Mayo de 1955, en plena mitad de la década de los 50’.
Un
poco de historia.
Pertenece
a esa generación que él mismo define como “la generación fantasma”: la no contemplada ni por los primos mayores
que se batían el cobre en el Mayo del 68 y para los que su empuje desde la retaguardia fué fundamental, ni por los primos
pequeños a los que allanó, considerablemente, el terreno futuro. Sin embargo, son los Celorrio, dos de sus primos mayores
(Carlos y Susi), los que despertarán su vocación artística y los que le facilitarán el camino y los instrumentos (-nunca mejor
dicho-) para su zambullida en la música y, más concretamente,en el rock and roll.
Sus
tíos tenían una casa en Camorritos (Cercedilla) donde pasaba los veranos, y sus primos tenían un grupo (LOS EKOS) que
ensayaba en el garaje, otra casa independiente de la vivienda, donde, aparte de sus propios temas, fusilaban los temas de
The Kinks con no poco acierto.
Ese
garaje sería su primera escuela musical infantil. Y el “material didáctico”, aquella inmensa y variada cantidad
de discos a la que tenía acceso directo: Bill Haley, Chuck Berry, Elvis Presley, Jerry Lee Lewis, Fats Domino, Little Richard,
Buddy Holly, Gene Vincent, Eddie Cochran, Chubby Checker, Frankie Avalon, The Beatles, The Kinks, Spencer Davis Group, The
Rolling Stones, The Animals, Johnny Hallyday, The Shadows, Adriano Celentano, Ray Charles, Los Llopis, Mike Ríos, Los Teen-Tops,
Los Estudiantes, Los Relámpagos, Los Sonor, etc., etc., etc
A los ocho años consigue que su padre le compre su primera guitarra “de palo”. Y a los
quince, su primera eléctrica.
Es en 1970 cuando pisa un escenario por primera vez como componente de un grupo en el que canta y
toca guitarra rítmica, y cuyo repertorio es, exclusivamente, Beatles y Creedence Clearwater Revival. Pero, después de algunas
actuaciones, decide “colgar los trastos” por algún tiempo.
Tras un estrepitoso fracaso en la facultad de Ciencias Económicas, se alista voluntario en el Ejército
del Aire para quitarse de en medio, cuanto antes, el servicio militar obligatorio que en aquél tiempo, más tarde o más temprano,
había que hacer, como muchas otras cosas, porque sí. Era el año 1974.
En 1975, una vez cumplida la obligación, con lo puesto y ante una desoladora falta de recursos se
matricula en una academia con el fin de preparar una oposición para auxiliar administrativo.
En Marzo de 1976, previa prueba superada, son solicitados sus servicios por una entidad bancaria en
la que desempeñará su función de empleado de banca durante casi cinco años. Pero, poco antes de dar por finalizada su relación
laboral con el Banco, ya está integrado como cantante dentro de TRAFALGAR.
TRAFALGAR
Este
es el momento en el que Miguel decide, definitivamente, dedicarse por completo y exclusivamente a la música.
TRAFALGAR
es un cuarteto formado, en ese momento, por José Antonio Martín “PEPE” y Leo Vignola (guitarras), Félix Ramírez
(bajo) y Manolo Jiménez (batería), que se convierte en quinteto con la entrada de Miguel y cuyo debut, como tal, tiene lugar
en la discoteca “Ladreda 25” de Segovia y en la plaza de toros de las Ventas de Madrid, dentro del cartel de fiestas
“San Isidro 81” (que albergaba el Villa de Madrid que ganó OBÚS) los días 8 y 9 de Mayo de 1981, respectivamente.
El
grupo se separa al poco tiempo, curiosamente en el local de ensayo de ASFALTO, una tarde en la que estaba prevista la grabación
de la primera maqueta con la voz de Miguel. Esta ruptura hace que Pepe y Miguel tengan que “rehacer” TRAFALGAR
con la entrada de Pedro Nveñe Nchuchuma “Chuma”, en la batería, y Juan Hernández, en el bajo. Esta formación será
la que grabe la maqueta que en su día no se llegó a realizar en el local de Asfalto; pero antes de que finalice el verano
de 1982, el grupo vuelve a disolverse dejando de nuevo solos a Pepe y Miguel, lo que supone el fin definitivo de TRAFALGAR.*
En
un momento determinado de ese 1982, Salvador Domínguez prepara el lanzamiento de BANZAI y ofrece el puesto de cantante a Miguel.
Una oportunidad de semejante relevancia no se le presenta a cualquiera todos los días, y difícilmente sería rechazable por
nadie. Egoístamente hubiera aceptado, máxime en un momento en el que no hay ningún proyecto a la vista y hay que volver a
empezar desde cero. Pero Miguel no se ve a sí mismo al frente de esta banda, y ante la duda de no cubrir las expectativas,
y por la amistad y el profundo respeto que profesa al guitarrista, declina su invitación.
ASFALTO
Unos meses después llegaría la proposición de ASFALTO y en Noviembre
de ese mismo año Miguel comienza los ensayos con la banda para preparar el directo y los temas para la grabación del disco
que sería “Más que una intención”. Aunque el proyecto en ese momento ya está prácticamente cerrado en cuanto a
canciones se refiere, todavía queda tiempo para que Miguel escriba “La paz es verde”, canción de corte ecologista
que se incluye como su primera aportación, y única en este disco, como compositor para el grupo, y que será solicitada por
el partido de los Verdes de aquellos momentos como himno de campaña electoral.
La
entrada de Miguel en ASFALTO no está exenta de una gran dosis de asumida responsabilidad; en primer lugar, no es lo mismo
la incorporación o el cambio de una guitarra, una batería, o cualquier otro instrumento dentro de una banda, que el de una
voz. No porque tenga más importancia una cosa que otra, sino porque la voz es el nexo, la comunión más directa entre el escenario
y el público. El cantante dentro de un grupo, para bien y para mal, se convierte en el “portavoz” –valga
la redundancia- del mismo, y en su tarjeta de presentación. Oñate es consciente del respeto que eso impone. La responsabilidad
es enorme, más aún cuando estamos hablando de uno de los más grandes grupos del rock español. Por otro lado, son tiempos de
vacas flacas y ASFALTO no se encuentra precisamente en su mejor momento; más bien al contrario: su último disco, el doble
“Déjalo así” grabado a comienzos de 1981, no ha sido promocionado y ve la luz con más pena que gloria entre el
gran público; sin compañía discográfica y tras dos años de inactividad casi absoluta, el grupo está aparcado en la estación
del olvido. Agoniza. Es una situación muy delicada. Y, con la entrada de Miguel, pueden pasar dos cosas: que ASFALTO resurja
de sus cenizas, o que se extinga definitivamente. Y así se lo expone al grupo aceptando el envite de poner su voz al frente
de ASFALTO.
Más que una intención” se graba en el mes de Marzo de 1983. A lo largo de todo el año se presentará
por toda España el nuevo trabajo con la nueva formación. Una intensa gira que culminará con el concierto de Navidad que el
grupo ofrece en el “redondo” de la Moncloa, en Madrid, el 29 de Diciembre, organizado por Miguel y la Junta Municipal
de Moncloa. Llegados a este punto es evidente el gran acierto de ASFALTO al haber reclutado a Oñate en su grupo.
Y es el momento de hacer balance: Miguel ha sido generosamente aceptado por el gran público,
y su labor ampliamente reconocida; y ASFALTO ha vuelto a la vida.
En Marzo de 1984 se graba “Cronophobia”. En este disco se deja ver algo más la presencia
de Oñate al incluir cuatro canciones en las que aparece su firma: “Frente al espejo”, “Contrarreloj”,
“Búffalo vil” y la que sería el single promocional “Nada, nadie, nunca…” De nuevo de gira por
toda España, la consolidación de Miguel en el grupo es visiblemente definitiva. Pero, finalizando este año, y por motivos
oficialmente desconocidos hasta el día de hoy, Miguel comunica a Asfalto su decisión de abandonar el grupo para finales del
próximo año 1985, dando el margen suficiente de tiempo para no dejar “colgado” a nadie en las galas de esa temporada
(muchas de ellas ya firmadas) y para ir buscando un sustituto. Las tan traídas y llevadas especulaciones y “cacareos”
de unos, y las fantasías y adivinanzas de otros, no han aclarado nada en absoluto las causas reales que llevaron a Miguel
a tomar esta decisión, irrevocable por otro lado, ya que en Noviembre de 1985 llegaría la separación física definitiva. Tres
años justos (Noviembre 1982/Noviembre 1985) es el tiempo de permanencia de Oñate en Asfalto. Tal vez, algún día nos cuente
él su por qué. Pero hasta la fecha de hoy se ha limitado, quizás irónicamente, a declarar: “…nada es eterno…”,
“…no hay mal que cien años dure…” o “…todo tiene su fin…, como dirían Los Módulos…”
Miguel Oñate y Guni
Tras la separación (dolorosas siempre, para todos) 1986 va a ser un año medio sabático y de replanteamiento
de la situación: por un lado se alternarán viajes entre Marruecos y la cornisa cantábrica, y por otro se va a inaugurar LA
FACTORIA, academia de música que requerirá a Oñate para impartir las clases de voz; pero el curso 86/87, Miguel, que en su
día se vió obligado en cierto modo a estudiar un bachiller y un C.O.U. de ciencias, se va a dar el capricho de matricularse
en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Complutense de Madrid ante la necesidad de nuevas lecturas, nuevos
conocimientos, agilizar un poco la mente, abrirse un poco más… cubrir la sensación de vacío …
A mitad de curso, ya en 1987, nacen “Piel de té”, “Los tiempos siguen cambiando”,
“Pura filosofía”,… bocetos de canciones a las que más adelante seguirán “Pitando”, “Sombra
y sol”, “El reposo del guerrero”… y que verán la luz en su momento.
El hecho de que Guni (bajista de Asfalto) sea el encargado de dar clase de bajo en La Factoría posibilita
el contacto continuo con Miguel. Contacto que, por otro lado, se mantiene hasta el día de hoy por la amistad que existe entre
ellos. Esto hace que Oñate sea invitado a formar parte de un proyecto que Guni tiene junto al guitarrista Javier Estéve: “ONIX
R&B”, un grupo de rithm&blues de versiones cuya efímera vida empieza y acaba con tres únicos conciertos en Salamanca
y Zamora, en Septiembre de 1987. Pero como el “enganche” al escenario de nuevo ha sido muy fuerte, Miguel y Guni,
junto con el batería y buen amigo Alfredo Gozálo (“Estribo”), proponen a Pepe (“Trafalgar”) que se
una con su guitarra a lo que, en muy breve, se “bautizaría” GANÍMEDES.
A
estas alturas (1988), Oñate ha sido reclutado por Sixto Ruiz (guitarrista de “Bloque”) para dar clases de voz
en LA CAVERNA, Centro de Música Joven del Ayuntamiento de Fuenlabrada, donde él imparte clases de guitarra; ha entrado a formar
parte, como actor y arreglista musical, en la “Compañía Periférica de Teatro” también de Fuenlabrada, con el montaje
“La ópera del bandido” bajo la dirección de Javier Olivares; y, además, es integrante, como voz grave, del Coro
Soto Mesa, de la Escuela Musical del mismo nombre, dirigido por Rafael Enderiz. Funciones, todas ellas, que simultanéa con
sus clases en La Factoría de Músicos y con los ensayos y las actuaciones en directo de “Ganímedes”. Termina la
década de los 80’ con muchos cambios y una oferta de grabación, por lo que “Ganímedes”, después de dar muchas
actuaciones y de haber albergado a distintos músicos, pasa a ser “EL CLUB”. EL CLUB, en realidad, sólo son
Miguel y Guni, precisamente por los cambios continuos de músicos, debidos, principalmente, a los compromisos laborales de
cada uno de ellos. Pero se mantiene siempre con la colaboración de importantes nombres del rock: el amigo Pepe (“Trafalgar”)
o Carlitos McTyssel (más tarde, “Hermanas Sisters”), en la guitarra; Cacho Casal (“Topo”) o Fernando
Sánchez (“Obús”), en la batería; los saxos Lorenzo Azcona o Juan Tamayo, o los teclados de Víctor Ruiz (Topo).
En fin, un lujo todos. En febrero de 1990, EL CLUB graba en los estudios Kirios un Maxi-single con dos canciones: en la
cara “A” el tema “Piel de té”, firmado por Miguel Oñate y Javier Vargas; y, en la cara “B”,
“Pitando”, una de las muchas canciones que, en aquel momento, componían Miguel y Guni.La propuesta de grabar un
LP, en un principio, por parte de ESPECTACULAR (compañía discográfica), se convirtió en la grabación de un Maxi, lo que resultó
un tanto desmoralizante. Esto, unido a la apreciación de falta de interés de la compañía por el grupo en cuanto al lanzamiento
y su promoción, hizo que Miguel y Guni exigieran, casi de inmediato la carta de libertad.
A pesar de todo EL CLUB seguirá actuando en directo hasta 1992, año en el que comenzará la andadura de MIGUEL OÑATE
como grupo.
En 1993 creará la empresa CARRIL BLUES, S.L., oficina de contratación que, en colaboración con la
Comunidad de Madrid, nace para dar cobertura al hueco existente en la Red de Teatros respecto a la programación de grupos
de pop, rock, jazz y blues, tarea que desempeñará hasta 1995 y que compagina con las actuaciones en directo y las clases de
voz particulares que imparte en CARABOX, local de ensayo que mantiene en la actualidad.En 1995 funda “The Hortelano’s
Can”, trío (a veces cuarteto) de guitarras acústicas y voces que versiona los propios temas y “cosecha”
de otros artistas, y que se estrena ese mismo año en compañía de Vicente Foronda y Javier Estéve. Por “Los Hortelanos”
han pasado muchos y variopintos músicos. Y seguirán pasando ya que, desde entonces y hasta hoy, siguen haciendo esporádicas
apariciones.
MIGUEL OÑATE en solitario.
Entre 1996 y 2005, Miguel Oñate va a presentarse sólo, con su guitarra, o, como mucho, con un músico
más que le acompaña (generalmente algún viejo compañero con el que la complicidad es visible), en los escenarios de cientos
de bares y garitos de reducido aforo de Madrid y alrededores que, por no pertenecer al establecido circuito de locales, hace
parecer que ha desaparecido de la escena. Nunca más lejos de la realidad. Son muchos los locales en los que Oñate trabaja
uno o dos días. Pero son muchos más en los que repite incluso durante temporadas enteras. “San Diego 76” y “A
diario”, en el barrio de Lavapiés; “Hard 2”, en Fuenlabrada; “Hispania Rock”, en Entrevías;
“Tiggas”, en Embajadores; “Don Gato”, en Parla; “El Manivela”, en la Elipa; “Katy”,
en Carabanchel (1998/2000,¡tres años!); “El Grito”, en Usera; “Malpaso” y “Colonial”,
en la calle Conde Duque de Madrid…etc., etc., etc.…., son algunos ejemplos.
En muchos de ellos comienza trabajando solo o en dúo, y termina convertido en trío y hasta en cuarteto.
Al mismo tiempo, sigue ofreciendo conciertos con el grupo en salas de mayor capacidad como, por ejemplo, “La Frontera”,
en Collado-Villalba o “Pirata’s”, en Alcorcón, sin olvidarnos del “Hebe”, de Vallekas en donde
el “concierto de Navidad” (último del año que cierra la programación), se ha convertido en tradicional en los
últimos años hasta la fecha. Cientos de ensayos con decenas de músicos, infinitas actuaciones en multitud de locales, cursos
diversos relacionados con el espectáculo, la música y la informática, grabación de maquetas propias y colaboraciones en discos
de otros artistas, así como figuraciones en distintas filmaciones de cine y otras múltiples actividades más, han sido, a lo
largo de estos años, el mantenimiento en activo y la dedicación de Oñate hasta el día de hoy en que ve la luz su último/primer
trabajo discográfico “muy personal…” en compañía de una banda consolidada de importantes músicos:
Txema Fernándes, batería y percusión, y el más joven del grupo, es el que lleva más tiempo con Miguel:
desde 2000. Pero en realidad se conocen desde antes: Txema ensayaba en los mismos locales de ensayo que Oñate y tenía un grupo
(“Pompas Fúnebres”) con su hermano Pablo, cantante, al que Miguel daba clases de voz. Anecdóticamente, Miguel
siempre insistía en que tenían que cambiar el nombre del grupo.
Javier Bermejo, guitarra acústica y guitarra eléctrica, instrumentista elegante y siempre preciso
según convenga, aparecerá algo más tarde. Conoce a Oñate de forma curiosa y totalmente casual. En los locales de ensayo se
tiene por costumbre tomar un vino por la mañana los días de Nochebuena y Fin de Año, en Navidad, y el día 31 de Diciembre
de 2003, Javier acude a los locales acompañado de otro amigo común, Miguel San Juan, y conoce a Miguel Oñate. Por la noche,
Javier da una fiesta en su casa a la que invita a Oñate. Tocan un poco la guitarra y quedan en telefonearse para verse en
el 2004 que acaba de amanecer. A finales de Abril, Javier Bermejo entra a formar parte del grupo de Miguel Oñate.
Antonio Reyes, bajista experimentado y de gran profesionalidad, viene de “Los Diablos Rojos”
y de muchos otros grupos, y conoce personalmente a Oñate en Diciembre de 2004, en el ya tradicional concierto de Navidad que
éste viene ofreciendo en la sala “Hebe” de Vallekas, en los últimos años. Esa misma noche quedan para hablar
más adelante y el día 1 de Junio de 2005, en el primer ensayo, Antonio Reyes pasa a ser el bajista oficial de Miguel Oñate.
Dos años después de éste primer ensayo, en verano de 2007, nace “Muy personal”, el último
trabajo de Miguel Oñate; cargado de temas rockeros y blues y con la firma inequívoca de éste artista con mas de 30 años de
carrera musical a sus espaldas, indiscutible para cualquier amante del rock sin importar la generación a la que pertenezca.
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